Abba llegó hace cinco años a El Cerro de Andévalo dentro del programa ‘Vacaciones en Paz’ y, desde entonces, su relación con su familia de acogida no ha dejado de crecer hasta el punto de quedarse en el municipio durante todo el curso escolar para recuperarse de las heridas sufridas en un grave accidente doméstico ocurrido en febrero en los campamentos de refugiados de Tindouf (Argelia).
Síguenos en redes sociales: Territorio Andévalo
Fue la presidenta de la asociación saharaui cerreña quien acudió a casa de sus padres de acogida para comunicarle que uno de los niños de la familia había sufrido un accidente. María -su madre- contactó inmediatamente por videollamada con la madre de Abba y confirmó sus peores temores: el pequeño estaba ingresado en un hospital con quemaduras en la cara, las manos, las rodillas y los pies.
Según pudo conocer posteriormente, una bombona de gas explotó y alcanzó tanto al niño de 12 años como a uno de sus primos, que también resultó herido. La familia intentó, entonces, activar los mecanismos necesarios para que Abba pudiera recibir atención médica en España. Finalmente, el niño llegó en julio junto al resto de menores participantes en el programa ‘Vacaciones en Paz’, pero este verano su historia iba a ser diferente.
Por recomendación médica, el pequeño permanecerá en El Cerro más allá de la campaña estival para continuar con el tratamiento de las secuelas de las quemaduras, especialmente las que afectan a su rostro. Actualmente, según ha informado su madre de acogida a Radio Valverde, recibe seguimiento en el Hospital Universitario Juan Ramón Jiménez, donde está siendo tratado de los queloides de la cara mediante infiltraciones de corticoides.
En casa lo ven bien tanto física como anímicamente y destacan especialmente su valentía durante todo el proceso. Mientras continúa su recuperación, Abba comenzará también el curso escolar en el colegio del municipio. La previsión inicial es que permanezca allí durante todo el curso, una decisión que cuenta con el respaldo de su familia en los campamentos y que permitirá al pequeño continuar sus estudios mientras sigue su tratamiento médico.
María asegura que durante estos meses han sentido el respaldo de las asociaciones, los profesionales sanitarios, familiares y vecinos de El Cerro y de otros municipios cercanos. Pero, sobre todo, habla de lo que Abba les ha enseñado. “Con poquito que se tenga se puede ser muy feliz”, resume, reivindicando una experiencia que, para su familia, ha cambiado la forma de valorar las cosas importantes. Por eso anima a otras familias a participar en ‘Vacaciones en Paz’, una iniciativa que, en su caso, comenzó como un verano de acogida y que hoy ha convertido al joven saharaui en un miembro más de la familia.






