La tercera fase del proyecto de exhumación en el cementerio municipal de Valverde del Camino afronta sus últimos días de trabajo de campo con un balance provisional de, al menos, nueve víctimas de la represión franquista recuperadas.
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El equipo arqueológico prevé finalizar la tarea en los próximos días, antes de iniciar una nueva fase de laboratorio que permitirá determinar con mayor precisión el número total de personas enterradas y estudiar tanto los restos óseos como los objetos hallados junto a ellos.
El director de la intervención, Jesús Román, ha recordado en Radio Valverde que este proyecto es el resultado de un trabajo iniciado años atrás. En 2024 se llevó a cabo una primera campaña de investigación documental y localización de las fosas, mientras que en 2025 una segunda intervención permitió identificar dos posibles enterramientos colectivos.
La campaña actual se centra en una de esas fosas, cuya excavación está resultando especialmente compleja por las condiciones en las que se encuentra. Según ha explicado, la dificultad de la intervención viene determinada por la elevada acidez del terreno, que ha acelerado el deterioro de los restos humanos, y por una importante alteración posterior de la fosa provocada por la acción humana.

Jornada abierta al público para explicar el proyecto | TA
Esta circunstancia ha provocado que muchos esqueletos aparezcan incompletos, fragmentados y superpuestos, lo que obliga al equipo a realizar una excavación extremadamente minuciosa para diferenciar qué restos pertenecen a cada individuo.
La complejidad aumenta en los niveles más profundos de la excavación, donde el paso del tiempo, el peso de la tierra y las remociones sufridas han provocado que diferentes partes anatómicas aparezcan mezcladas en apenas unos centímetros de profundidad. Aunque el recuento definitivo dependerá del estudio antropológico posterior, los arqueólogos estiman que existe un mínimo de nueve personas enterradas en la fosa.
La investigación también se enfrenta a importantes limitaciones físicas. Parte de la posible extensión de la fosa continúa bajo un bloque de nichos que permanece actualmente en uso, lo que impide cualquier actuación arqueológica en esa zona. Román señala que únicamente sería posible intervenir en el futuro si esos nichos dejaran de utilizarse y, tras el periodo legal correspondiente, pudieran ser desmontados.

La excavación en la primera fosa concluyó con cuatro cuerpos recuperados | TA
Respecto al estado de conservación de los restos, los especialistas reconocen que es muy deficiente, aunque subrayan que ello no impide necesariamente obtener perfiles genéticos. Será el análisis de ADN el que determine posteriormente si es posible avanzar en la identificación de las víctimas.
Junto a los restos humanos han aparecido diversos objetos personales que ayudan a reconstruir el contexto del enterramiento. Entre ellos figuran hebillas de pantalón y de tirantes, así como botones de nácar, hierro y hueso pertenecientes a distintas prendas de vestir. Uno de los hallazgos más singulares ha sido la aparición de varios fragmentos de grafito de un lápiz, un elemento que podría indicar que una de las personas enterradas sabía leer y escribir.




